Te Doy Mis Ojos

Te Doy Mis Ojos

Te Doy Mis Ojos

 

Un nudo en la garganta que no se sabe cómo desatar, unas lágrimas amargas que anudan más el corazón.

Una historia con trazos que reconoces, palabras oídas aunque los golpes jamás llegaron…

Un recuerdo de sentimientos sentidos que te llevan a una larga autodestrucción.

 

Un paseo por tu vida de la cual no te enorgulleces por haberte dejado hacer. Simplemente no haber sabido reconocer que no había salida, y obtusamente buscándola, agotar la juventud.

 

Manos tendidas que no se saben coger.

Baja autoestima en la que te recreas, pensando siempre que tú eres la que no sabía comprender la angustia del otro, su parecer y te hundes en la autoinculpación.

 

Situaciones de delirio

Que te llevan al suicidio

Y que todavía no parecen suficiente motivo, para huir.

Anestesia que se busca en las drogas y el alcohol, para dejar de  oír.

Desapareces bajo las sábanas…

Durante semanas

Inmersa en la obsesión de la  autodestrucción, avalada por su incomprensión.

Nunca podré comprender por qué una se obliga a mantener relaciones humillantes y dañinas que solo sirven para hacerte sentir indigna… Indigna de haber nacido

dando gracias a ese mal nacido, por seguir a tu lado y ejercer su tortura psicológica o física, o ambas dos,  que te llevan a la locura.

Años suelen pasar, si logras escapar, para poder descansar lejos de tanta agonía y poder volver a creer en ti, buscando por fin la armonía que siempre estuvo en ti.

 

¡Película magistral!

Que no se recrea en la paliza visceral, aunque es una continúa sensación de que la muerte sigue en su ascensión… En cualquier momento puede ocurrir

 

Ánimo a todas las personas que quieran ver y oír, que se sumerjan en ésta película y después nunca olvidar que la tortura es como la gula, simplemente no se puede detener.

 

Hay que reconocer el momento ineludible para  partir, para salvar tu vida abocada a un devenir de autodestrucción y de humillación haya golpes o no.

 

Y sobretodo evitar, que la sensación que se ancla día a día al sentir ese veneno de  la baja autoestima meterse  en tu cuerpo, atraparte  hasta el alma, remita con autodeterminación. Si no, ya solo te queda abrazar a la dama blanca tenderle la mano y asir su guadaña para que alivie de una vez tanto padecer. 

 

Pero yo me quedo con esta soñadora de museos, de cuentos y leyendas, que opta por hacer las maletas y buscar otro horizonte, eligiendo las sendas que la llevarán a la libertad, dejando atrás a un loco que no dudo, siente, quiere y padece hasta la saciedad

pero que no supo encontrar el camino, atrapar las oportunidades. que ella le dio con mucho mimo.

 

Y toca perdonar…

Ella mejor que nadie sabe, que si no se perdona a ella misma por haberse mantenido ahí, nunca le podrá perdonar a él ya que tanta autodestrucción, es cosa de dos y no podrá construir su nuevo futuro con la rabia, el rencor y envenenado de hiel el corazón.

 

Una película que te deja sin palabras

Una película que te remueve las entrañas

Simplemente una película magistral

 

Nov. 2003

 

 

 

 



2 Responses to “Te Doy Mis Ojos”

  1.   farero Says:

    pues uuuffffff no vi la pelicula pero dios se que la sentinte a morir por como te salio lo que escribistes… de verdad escribiste con el alma mil sentimientos que se… y te preguntare que creo tambien la sentistes asi por algo!! algun recuerdo creo… ya te preguntare!!
    sabes? me encanta y nunca me ha dejado de leerte en cualquier estado, forma o significado… siempre me sorprendes y jejjejeje es un don que tienes conmigo

  2.   sophie Says:

    Muchos quizás pensarán que es una pelicula más. Pero a quién despiert esas huellas que tan profundo enterramos no ya en el olvido sino en agún rincón…

    Se que te acuerdas de las Huellas (que quizás volveré a traer por aquí) Y éstas son las que sin desearlas, quedaron ancladas muy hondas en mí. La peli me impactó y nada más llegar a casa, la pluma voló tal cual.
    Pero uno no puede renegar de sus más profundas huellas, nos gusten o nó porque a todas, las dejamos anidarse en nosotros.
    Sin embargo hoy. puedo mirarlas con La Paz en el corazón y por ello me gustó traeras por aquí…

    Don recíproco Farero… Don ¡Recíproco!

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