Es curioso…Cuanto más nos rodea la mentira, más buscamos la verdad.

 

Estamos rodeados de mentiras televisivas invitándonos a  creer en productos mágicos, elixires de la felicidad que te devuelven una esbelta figura, te rejuvenecen siendo capaces de doblegar algo tan inexpugnable como es el ciclo natural de la vida.

 

Vivimos rodeados de mentiras políticas.

Promesas falsas metidas en una olla a presión que a la larga explotan con la corrupción.

 

Y sin embargo ¡Creemos!

Compramos convencidos que los milagros solo son cuestión de precio.

 

En las urnas elevamos a quién nos dirige hoy, soñando que con éste, si lograremos ese sueldo digno, esa casa digna a un precio digno, esa policía transparente, esa educación sin puertas con detectores de metales y volvemos a creer que nuestro voto, nos abrirá la puerta de lo que es justo, sin más.

¡Mentiras!

 

Y en medio de tanta mentira…

Llegó la verdad televisiva de la mano de la máquina de la Verdad o las infalibles pruebas de ADN.

Aquellas cosas de películas, que hoy, están al alcance de ti y de mí, si la vergüenza por airear tu vida en Tv. no te lo impide.

 

Hoy vi dos casos idénticos.

Un padre, una hija. Ambos buscando la verdad.

 

Padre desconocedor de su posible paternidad.

Hija en busca de la verdad.

 

Tragedia o alegría en dos actos mediando quince días entre ellos.

 

Primer acercamiento televisivo en el que dos seres humanos que, hasta hoy no solo eran dos desconocidos sino además ajenos de su posible filiación, van a descubrir la verdad.

Se conocen en el plató poniéndonos sus corazones en bandeja y han de esperar un par de semanas para que el resultado del ADN solucione su necesidad de la verdad, si ansia de amor filial.

 

Pero ¿Qué ocurre durante la espera?

Aprenden a conocerse  y hasta se reconocen, se aceptan. Entran con pies de plomo encajando ese puzzle familiar…

 ¡La hija encontró un padre! ¡El padre, una hija!

 

Y pasados 15 días, vuelven al plató para que ante miles de espectadores, la ciencia selle su ya convicción filial.

 Hoy,  el ADN certifica que….

 Redoble de tambores, silencio sepulcral…

Espera premeditada y cronometrada para que hasta te llegue a ti a través de la pantalla, el batir de sus corazones. El sudor del miedo a saber, tragando la última amarga saliva del no saber.

 

Y el ADN certifica que…

¡No son padre e hija!

 

Miradas inquietas que no se atreven ni a cruzarse ni a posarse en otras miradas…

Angustia, decepción…

 

¿Y ahora qué?

 

Hace unos segundos no tuvieron dudas en sus corazones.

Hasta se encontraron parecido físico, manías idénticas…

 

Les quedan dos caminos.

Cerrar una nueva búsqueda dolorosa porque en fin de cuentas ya se sienten padre e hija… ¡Desearon tanto serlo! Que ya da igual lo que diga el ADN ya que manda el corazón.

O

Despedirse con un ¿Qué pena! Y seguir buscando, imagino que ya con el corazón herido y el miedo a otra posible “verdad”

 

Septiembre 2007

 

 

 



2 Responses to “Buscando La Verdad”

  1.   poesia Says:

    Sigo leyendo en los ratitos que me dejan el calor y los sanos baños jajaja, aprovecho para darte las gracias por tu comentario y decir que tienes un blog con ganas y fuerza.Me gusta.Gracias por compartirlo.

  2.   sophie Says:

    siempre gracias a ti por pasarte por aquí y uuufffffffffff al agua que vaya calorrrrr!!!!!!

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